Viajes con los que comienzan historias

Mis padres son de Guanajuato, un estado ubicado en el centro de México, en la región conocida como el Bajío. Aunque ambos terminaron por mudarse a la capital del país con sus respectivas familias – mi mamá cuando apenas tenía una semana de vida y mi papá en la adolescencia –, siempre recordaron con cariño y nostalgia su tierra natal.

Cada verano de mi infancia lo pasé en Irapuato, el pueblo de mi mamá, en donde aún vivía una de sus tías. Hoy es una ciudad moderna y próspera, en la que se han instalado diversas fábricas; pero en mis años mozos y en comparación con la gran ciudad, me parecía el lugar más tranquilo del mundo. Sus casas antiguas, sus calles apenas transitadas y su plaza siempre soleada, en la que podíamos correr y jugar sin tantas precauciones como en el D.F., me daban una sensación de seguridad y a la vez de extrañeza, pues sabía que estaba en un ambiente completamente distinto del que existía en mi ciudad.

Y no sólo visitábamos Irapuato. Era relativamente sencillo y rápido trasladarse a otras ciudades del estado, como Guanajuato, la capital, San Miguel de Allende, Dolores o Abasolo, lugar famoso por sus aguas termales. Por ello, aunque siempre comenzáramos en el mismo punto, nunca me aburría, pues cada viaje nos deparaba nuevos lugares por descubrir; o al menos, así me lo parecía.

sanmiguelallendeUna de las excursiones más emocionantes que recuerdo es la que hicimos a Silao. Se dice que esta ciudad se encuentra justo en el centro de México; por ello es que hace unos años se construyó ahí un importante parque empresarial (Guanajuato Puerto Interior). Pero lo que nos llevó a Silao en aquel viaje familiar no fueron los negocios, sino el interés por visitar el Cerro del Cubilete.

Esa montaña, que con sus 2,579 metros de altura se eleva imponente sobre el Bajío, es famosa porque en su cima se encuentra el Templo de Cristo Rey. Este último es uno de los santuarios más visitados de México, después de la Basílica de Guadalupe. La construcción del templo comenzó en la década de 1920. En la cúpula se colocó la monumental figura de un Cristo con los brazos abiertos, elemento que hasta la fecha es el mayor atractivo de la edificación.

Sin embargo, y como después aprendí, la figura que hoy se aprecia no es la original. El templo fue dinamitado durante la Guerra Cristera, un conflicto religioso que se vivió en México, desde finales de la década de los 20. La reconstrucción del monumento se emprendió en 1944 y se construyó una nueva estatua de Cristo Rey para colocarla otra vez en la cúpula.

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Claro que durante mi primer viaje yo no sabía nada de eso. En realidad, lo que más me emocionaba era la idea de subir a una montaña, aunque entonces lo hiciéramos en auto. Por aquellos años no había muchos hoteles Silao y de cualquier forma, ya teníamos nuestro alojamiento seguro en Irapuato; así que madrugamos (o así lo sentí yo), para tomar un autobús hasta Silao (aproximadamente una hora de viaje) y de ahí emprender la excursión al Cubilete.

Ascendimos hasta el santuario por la estrecha carretera que rodea el cerro. Me parecía tan angosta, que temía por un choque cada vez que otro vehículo se aproximaba en sentido contrario. También me impresionaron las escarpadas laderas de la montaña, por las que cualquier auto, caminante o creatura que perdiera un segundo el equilibrio, se despeñaría sin remedio. Mi mamá me aconsejaba mirar siempre al frente, para evitar el mareo que pueden causar las curvas; pero yo no resistía la tentación de asomarme por la ventana y admirar tanto la altura que ganábamos, como la profundidad del abismo que nos rodeaba.

Por fin llegamos al templo. En aquella ocasión no debí fijarme mucho en el edificio, porque no tengo recuerdos particulares de él. Pero sí que me asombró la monumental figura del Cristo y más aún la espectacular vista. Es realmente impresionante la extensión de territorio que puede dominarse desde las alturas. Entonces había que contentarse con admirar el paisaje desde la base de la estatua, pero ahora también se organizan vuelos en parapente; ansío probar la experiencia.

silao-centro¿Y por qué me refiero a esos viajes como los iniciadores de una historia? Bueno, creo que fue gracias a esos sencillos pero memorables viajes familiares que nació mi anhelo por viajar y descubrir, primero cada rincón de mi país y luego el mundo. Los viajes se convirtieron en mi vocación y profesión, pero incluso si me hubiera dedicado a otra cosa, aquellos recorridos hubieran sido muy importantes para definir mi historia.

¿A ustedes, qué viajes les cambiaron la vida?

Haz como si vivieras ahí

Dice el viejo adagio que “Si a Roma fueres, haz lo que vieres”. La sentencia, que tiene qué ver con el respeto a las costumbres y las leyes de un lugar extranjero, también funciona como un consejo para ahorrar en los viajes. En este post te explicaré por qué.

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Asumimos el viaje como una desconexión de la rutina y las obligaciones diarias. Esto es perfectamente comprensible, normal y hasta saludable. Pero a veces, en ese afán por no hacer nada remotamente convencional cuando estamos de vacaciones, terminamos por gastar desproporcionadamente. Tomamos taxi para no cargar con el equipaje o por temor a perdernos en las intrincadas redes del transporte público, paramos a comer en el primer local de comida que encontramos o nos dejamos convencer por los promotores de servicios turísticos y pasamos todo el día trepados en el turibús.

Pero adoptar un poco del estilo de vida local también es una forma de olvidar por unos días la propia rutina. Además, permite descubrir sabores, artesanías o espectáculos que no se ofertan ni en los más glamurosos restaurantes o en las exclusivas boutiques de la típica avenida comercial. Por si fuera poco, al comprar, comer o divertirte donde lo hace la gente del lugar, gastarás menos, ya que no pagarás el a veces excesivo cargo por los servicios especiales para turistas.

En tu próximo viaje, prueba estas estrategias para disfrutar de tu destino vacacional como si vivieras ahí.

Recorre los mercados y tiendas locales

¿Quieres probar la gastronomía típica de la región? Los mercados son el mejor lugar para hacerlo. No tanto los famosos y que prácticamente son atracciones turísticas, como La Boquería en Barcelona, sino aquéllos donde compra la gente del lugar. Recorre las calles, apártate un poco de las zonas más céntricas, sigue las señales o “pégate” a las personas que veas con bolsas de mandado y seguro darás con el mercado local o la zona comercial popular. Si temes perderte, busca opciones en internet o pregunta en la administración de tu hotel. Al comprar en los mercados y tiendas locales encontrarás productos tradicionales, platillos típicos que no hallarámercado-locals en ningún otro lugar y hasta recuerdos muy especiales para llevar a casa. Además, apoyarás el comercio local y cuidarás tu presupuesto.

Ve más allá de los circuitos turísticos

Sin duda quieres ver los monumentos, plazas o museos más famosos del lugar que visitas –la Tour Eiffel en París, el Big Ben en Londres o la Fuente de las Cibeles en Madrid. No hay problema en ello y debes dedicar una parte de tu viaje para hacerlo. Pero también es una buena idea que te aventures por las zonas menos exploradas, que pasees por las calles aledañas al centro y la avenida principal o que vayas a los lugares no mencionados en las guías turísticas, pero muy frecuentados por los locales. Ármate con un buen mapa de la ciudad, anímate a preguntar y descubre los rincones por donde no pasa el clásico tour. Habrá ciudades más favorables que otras para la aventura; cuestiones como la seguridad, la calidad de las vías peatonales o hasta el propio instinto determinarán el grado en que puedes apartarte de lo más transitado para pasear por cuenta propia. Pero en la medida de lo posible y lo prudente, trata de recorrer los lugares menos transitados.

Usa el transporte público

Aunque mi recomendación a los viajeros es que caminen o pedaleen todo lo posible, pues así se descubren los lugares más encantadores, hay ocasiones en las que resulta inevitable usar otros medios de transporte. El caso más común es el traslado desde el aeropuerto al centro de la ciudad. Para no perderse o estar más cómodas, muchas personas eligen el taxi, pero las tarifas desde los aeropuertos suelen ser tan altas que con ese dinero bien podrían pagarse una buena cena. Por fortuna, en la mayoría de las ciudades hay opciones mucho más económicas que los taxis, que también son seguras y cómodas. Htransporte-publicoay autobuses especiales para viajar entre la ciudad y el aeropuerto; las tarifas son más elevadas que las del transporte público, pero aun así son accesibles y el servicio es más rápido. Muchos aeropuertos se conectan con la ciudad con alguna línea de tren o metro y también están los camiones del servicio público, que tienen rutas más largas y menos espacio para el equipaje, pero son una buena opción si sales con tiempo y viajas ligero.

Compra artesanías

Todos queremos un recuerdo del viaje, así como detalles para obsequiar a familiares y amigos. Las típicas tiendas de recuerdos, ubicadas en el centro y en las oficinas de información turística pueden tener ofertas y algunos productos a buen precio, pero por lo general se trata de los souvenires más convencionales y que hasta son “Made in China”. Si quieres llevar un regalo verdaderamente especial, opta por las artesanías. En este caso no todo es tan barato, pero si buscas bien, puedes encontrar precios accesibles. En las zonas menos turísticas, que te recomiendo explorar, también hallarás tiendas de artesanías con mejores precios.

Y recuerda que otra forma de ahorrar es buscar vuelos VivaAerobus en oferta. Así podrás conocer toda la República Mexicana sin gastar mucho.

Vuela Alto

Paisajes de Alaska

Después de hacer muchos viajes por el mundo descubres que cada cultura tiene su forma de heredar un poco de su legado o conocimiento a través de generaciones y que su mejor forma de hacerlo es con frases sencillas que ocultan un mensaje mas profundo y útil para los que lo reciben, es por eso que en Berlin Online he decidido recopilar las 5 frases mas significativas que he encontrado en algunos de mis viajes.

Viajamos para cambiar, no de lugar, sino de ideas.
Hipolito Taine-Escritor Francés

No hay mejor forma de descubrir si amas u odias
a alguien que realizar un viaje con el.
Mark Twain-Escritor Estadounidense

Si quieres viajar a las estrellas, no esperes compañero.
Heinrich Heine-Poeta Alemán

Al llegar a un nuevo lugar el viajero descubre un
pasado suyo que no sabia que tenia.
Italo Calvino-Escritor Italiano

El que esta acostumbrado a viajar sabe que siempre
llegara el momento de partir.
Paulo Coelho-Escritor Brasileño

agencia de viajes

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